lunes, 3 de febrero de 2020

Fue bueno mientras duró

Acabo de terminar de ver el último episodio de la serie Bojack Horseman en Netflix, una serie llena de altos y bajos la cuál nos invita a pensar en muchos aspectos de la vida. Una serie donde un personaje con una singular vida pasa a través de una serie de decisiones que lo llevan al desenlace de su propia historia, así como nos pasa a todos.

Esta serie me atrapó desde hace años, cuando apenas tenían alrededor de 3 temporadas y desde entonces la he seguido fielmente para poder ver el desenlace de las vidas de todos los personajes. Este viaje me ha enseñado tanto sobre ellos como de mi mismo y me ha hecho pensar en mis propias decisiones en la vida y como estas me han conducido a este momento en específico.

Me encuentro despierto pasada la media noche, escribiendo en un blog que nadie lee los pensamientos más profundos de mi cabeza, sintiendo desprecio por mi mismo y deseando que el final llegue más temprano que tarde. Ese tipo de cosas no las comparto con nadie pues en el exterior soy una persona alegre y que nunca podría pensar en algo tan macabro como el suicidio. Pero no es así, esa es una mentira que me tengo que decir a mi mismo día a día para poder convencer a los demás también.

Al terminar esta serie me sentí identificado con el sentimiento que genera ver como todas las piezas encajan donde deben ir cuando uno se quita a uno mismo del rompecabezas. Las personas encuentran ese lugar o a esa persona a la que pertenecen, lo único que impedía que los demás estuvieran bien acomodados eras tú, que te rehusabas a ver que no pertenecías a ese lugar, que molestabas a los demás. Y aquí estoy ahora, solo y sin incomodar a todas las piezas a mi alrededor, o por lo menos sin incomodar a ciertas piezas.

La soledad me ha traído melancolía, tristeza, enojo, pero también perspectiva, claridad y, de una forma incómoda, me ha enseñado que soy una persona difícil de tratar y que suele molestar a los demás por ser socialmente torpe. Por eso ahora intento pensar en mi siguiente paso, el cuál parece ser el estar solo tanto como me sea posible, lejos de incomodar o molestar a los demás, dejando que cada pieza embone al lado de sus iguales y aquellos que las complementan, para que la mayoría puedan estar completos, ser felices o acercarse a ese sentimiento tanto como sea posible.

No quiero compasión, no quiero lastima, solo quiero llevar la fiesta en paz con la mayoría con el menor sufrimiento posible, y el estar solo es la mejor forma.

Gracias por leer mis pensamientos, si es que alguien los está leyendo.

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